Se levanta de la cama, da tres o cuatro pasos raros y, al poco, camina como siempre. Si tu perro cojea al levantarse y luego se le pasa, no te lo estás imaginando: es una señal que merece atención, aunque no alarma.
En breve
Cuando un perro cojea al levantarse y mejora al empezar a moverse, lo más habitual es que alguna articulación esté empezando a protestar. No es «cosa de la edad» sin más: es el cuerpo llevando la cuenta de algo que le cuesta.
- La rigidez tras el descanso que se pasa al andar es típica de los problemas articulares, también en perros jóvenes.
- Observa cuándo pasa, qué pata es y si va a más; esa información le sirve mucho al veterinario.
- Peso, suelo, cama y paseos cortos son lo primero que depende de ti; el diagnóstico, del veterinario.
¿Por qué mi perro cojea al levantarse y luego se le pasa?
Una articulación son dos huesos que se las arreglan para no tocarse nunca. Entre ellos hay una capa de cartílago, un tejido esponjoso sin nervios ni riego propio, y un líquido, el sinovial, que lo lubrica y lo alimenta. El cartílago «come» de ese líquido cuando la articulación se mueve. Tras horas tumbado, todo está más frío y más quieto: la musculatura que rodea la articulación está tensa y el líquido, menos fluido. Por eso los primeros pasos son los peores.
Si el cartílago ya no amortigua como antes, esos primeros pasos molestan. Luego el cuerpo entra en calor, la articulación se lubrica un poco mejor y el perro «se suelta». Es ese patrón, cojear al levantarse y mejorar andando, lo que muchos dueños describen cuando, tiempo después, el veterinario les habla de artrosis. En un estudio en el que se entrevistó a dueños de perros con artrosis, la mayoría contaba cambios sutiles e intermitentes: rigidez que se pasaba a lo largo del día, cojeras leves, paseos más lentos o dudas antes de subir al coche. Y muchos, sobre todo con perros mayores, lo habían achacado a la edad (Belshaw y cols., 2020).
Un perro no dice que le duele. Dice que ya no le apetece, o que tarda un poco más en ponerse en pie.
No es la única causa posible. Una cojera también puede venir de un golpe, una uña rota, una espina en la almohadilla, un problema de ligamento o algo en la columna. Por eso conviene no sacar conclusiones desde el sofá: lo que tú ves es el síntoma, no el origen.
¿Es solo cosa de la edad?
La edad pesa, pero no lo explica todo. En un estudio con datos de clínicas veterinarias del Reino Unido, la edad mediana a la que se diagnosticaba la artrosis era de 10,5 años, y el riesgo crecía con cada tramo de edad. Ese mismo trabajo encontró que los perros con un peso igual o superior a la media de su raza y sexo tenían más del doble de probabilidades de tener el diagnóstico (Anderson y cols., 2018).
Pero que se diagnostique tarde no significa que empiece tarde. En perros de entre 8 meses y 4 años revisados en una clínica, casi cuatro de cada diez (39,8 %) tenían ya signos de artrosis en alguna radiografía, y solo en torno a un 30 % de los que además tenían dolor articular había dueños que hubieran notado algo (Enomoto y cols., 2024). Lo explicamos con más calma en a qué edad empiezan los problemas de articulaciones en los perros.
La idea útil es esta: si tu perro cojea al levantarse, tenga la edad que tenga, la pregunta no es «¿es mayor?», sino «¿qué le está costando y desde cuándo?».
Qué observar en casa antes de ir al veterinario
El veterinario verá a tu perro diez minutos en una consulta, a menudo nervioso y con la adrenalina alta, que tapa muchas molestias. Tú lo ves todos los días. Lo que anotes vale mucho:
- Cuándo cojea. ¿Solo al levantarse por la mañana? ¿Después de una siesta larga? ¿Tras un paseo intenso o un día de parque?
- Qué pata. Grábalo en vídeo caminando hacia ti y alejándose, en un suelo que no resbale. Es más fiable que la memoria.
- Cuánto dura. Tres pasos, cinco minutos, todo el paseo.
- Si va a más. Compara con hace unos meses: ¿sube igual al sofá?, ¿duda antes de saltar al coche?, ¿se queda atrás en el paseo?
- Si hay frío o humedad de por medio. Muchos perros arrancan más rígidos en los días fríos.
Hay otras señales que suelen ir de la mano y que casi nadie relaciona con las articulaciones: lamerse una pata o una rodilla, cambiar de postura al sentarse, gruñir cuando lo tocan en una zona o jugar menos rato. Las repasamos en señales de dolor articular en perros que casi nadie ve.
Qué puedes hacer en casa si tu perro cojea al levantarse
Nada de esto sustituye la visita al veterinario, pero sí reduce la carga que soportan sus articulaciones cada día:
- El peso, lo primero. Cada kilo de más lo pagan las cuatro articulaciones en cada paso. Pregunta a tu veterinario cuál es su peso ideal.
- Calentar antes de jugar. Cinco minutos de andar tranquilo antes de soltarlo. No abras la puerta del jardín para que salga disparado nada más despertarse.
- Tres paseos cortos mejor que uno largo. El movimiento suave alimenta la articulación; la caminata de dos horas del domingo la gasta.
- Suelos que agarren. Parqué y gres son hielo para él. Pon alfombras donde come, duerme y se levanta.
- Una cama con grosor. Lejos de puertas y corrientes. Lo peor es el suelo frío de la cocina.
- Menos saltos. Bajar del maletero carga todo el peso en las patas delanteras. Una rampa cuesta menos que una radiografía.
- Uñas cortas. Una uña larga cambia cómo apoya la pata.
Muchos dueños, además, se preguntan por los condroprotectores. Son complementos que aportan nutrientes que el cartílago usa como materia prima; no son medicamentos y no quitan el dolor. Si quieres entender qué son y cuándo tiene sentido empezar, lo contamos en qué es un condroprotector para perros. En vevvia lo planteamos así: articular motion es un complemento diario que contribuye al confort articular, y va al lado de lo que diga tu veterinario, nunca en su lugar.
Lo que no conviene hacer
No le des analgésicos ni antiinflamatorios de los que tienes en casa para ti: varios son tóxicos para los perros y, en cualquier caso, el tratamiento del dolor lo decide el veterinario. Tampoco lo dejes en reposo absoluto por tu cuenta ni lo «fuerces a andar para que se le pase». Y no esperes meses a ver si mejora solo: en las entrevistas a dueños, algunos tardaron mucho en consultar porque las señales iban y venían (Belshaw y cols., 2020). Cuanto antes se sabe, más se puede hacer.
Ve al veterinario si… la cojera dura más que unos pocos pasos, se repite varios días, va a más, no apoya la pata, se queja al tocarle, hay hinchazón o calor en una articulación, o si ha sido de golpe tras un salto o una carrera. Si no apoya nada la pata o tiene mucho dolor, no esperes: pide cita ese mismo día.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que un perro mayor cojee al levantarse?
Es frecuente, pero no es algo que haya que dar por normal. La rigidez al levantarse que mejora al andar es una de las formas en que suelen empezar a notarse los problemas articulares, y conviene que lo valore un veterinario.
Si la cojera se le pasa a los pocos minutos, ¿hace falta ir al veterinario?
Sí, aunque sin prisas de urgencia. Que se le pase no significa que no haya nada: precisamente las molestias articulares suelen ser intermitentes y mejorar cuando el cuerpo entra en calor.
¿Puedo darle a mi perro un analgésico de los que tomo yo?
No. Muchos medicamentos para personas son peligrosos para los perros. Cualquier tratamiento para el dolor lo tiene que pautar el veterinario.
¿Un condroprotector sirve si mi perro ya cojea?
Un condroprotector es un complemento que aporta nutrientes que el cartílago usa; no quita el dolor ni sustituye el diagnóstico ni el tratamiento del veterinario. Se puede valorar como parte del cuidado diario, junto a lo que él te indique.
Fuentes
- Belshaw Z, Dean R, Asher L. Could it be osteoarthritis? How dog owners and veterinary surgeons describe identifying canine osteoarthritis in a general practice setting. Preventive Veterinary Medicine. 2020. Ver estudio
- Anderson KL, O'Neill DG, Brodbelt DC, et al. Prevalence, duration and risk factors for appendicular osteoarthritis in a UK dog population under primary veterinary care. Scientific Reports. 2018. Ver estudio
- Enomoto M, de Castro N, Hash J, et al. Prevalence of radiographic appendicular osteoarthritis and associated clinical signs in young dogs. Scientific Reports. 2024. Ver estudio

Esta guía es informativa y no sustituye la consulta con tu veterinario.

