Cuando a un perro le diagnostican artrosis, muchos dueños hacen lo contrario de lo que necesita: dejar de pasearlo «para que no se haga daño». El movimiento es parte del cuidado. Lo que cambia es el tipo.
En breve
El ejercicio para perros con artrosis es bueno y necesario: las guías veterinarias lo incluyen en el manejo de la artrosis junto al control del peso. La clave es que sea suave, regular y repartido, y evitar los impactos, saltos y frenazos.
- Sí: paseos cortos y frecuentes a ritmo tranquilo, cuestas suaves, nadar o hidroterapia pautada.
- No: tirar la pelota sin parar, saltos, escaleras a la carrera, la caminata maratoniana del fin de semana.
- La mejor medida es cómo está al día siguiente: si va más rígido, te pasaste.
¿Un perro con artrosis debe hacer ejercicio?
Sí, y no es una opinión de parque. Las guías de manejo del dolor de la AAHA, la asociación de hospitales veterinarios de Estados Unidos, recogen los beneficios del ejercicio moderado sobre el dolor y sitúan el fomento de la actividad entre las primeras medidas sin medicamentos para la artrosis, junto con el control del peso y la adaptación del entorno de casa. También citan que, en perros con displasia de cadera, el paseo diario se ha asociado con una cojera menos intensa.
La razón se entiende bien si piensas en cómo funciona una articulación. El cartílago no tiene vasos sanguíneos: se alimenta del líquido que lo baña, y ese líquido circula cuando la articulación se mueve. Además, los músculos que rodean la cadera, la rodilla o el codo hacen de soporte. Un perro que deja de moverse pierde músculo, gana peso y deja a sus articulaciones con menos sujeción y peor alimento. Por eso decimos que un perro con articulaciones cansadas necesita andar más y saltar menos.
El movimiento suave alimenta la articulación; el brusco la gasta.
Si quieres entender qué pasa dentro de la articulación con la artrosis, lo explicamos paso a paso en artrosis en perros: qué pasa dentro de la articulación.
Qué ejercicio sí le conviene a un perro con artrosis
- Paseos cortos y frecuentes. Tres salidas de un cuarto de hora le sientan mejor que una de hora y media.
- Ritmo constante, sobre terreno blando. Tierra, césped o caminos de parque mejor que asfalto, y con correa o en zonas donde no le dé por arrancar a correr detrás de otro perro.
- Regularidad. Mejor lo mismo todos los días que nada entre semana y un paseo larguísimo el domingo.
- Calentar antes. Los primeros minutos, al paso. Sobre todo por la mañana o cuando hace frío; si en invierno lo notas peor, tienes consejos en por qué tu perro está peor en invierno.
- Cuestas suaves y juegos de olfato. Subir una pendiente tranquila trabaja la musculatura de las patas traseras sin impactos. Esconder premios por el salón o el parque le cansa la cabeza sin castigar las articulaciones.
- Nadar, si le gusta y es seguro. En el agua el cuerpo pesa menos y las articulaciones se mueven sin cargar todo el peso. Mejor en agua tranquila, sin corrientes y saliendo por una rampa, no saltando desde un muelle.
Qué ejercicio no: lo que conviene evitar
- Lanzar la pelota o el disco sin parar. Sprint, frenazo en seco, giro y salto: es de lo más exigente para una articulación con artrosis.
- Saltos. Del sofá, de la cama, del maletero. Al bajar, todo el peso cae de golpe en las patas delanteras. Una rampa o un escalón intermedio ayudan mucho.
- Escaleras a la carrera. Si tiene que subirlas, que sea despacio y con correa.
- Suelos que resbalan. Correr por parqué o gres es pedirle un mal apoyo. Alfombras en las zonas de paso.
- El «fin de semana guerrero». La excursión de tres horas después de una semana sin apenas salir suele acabar en un perro rígido y cojo durante días.
- Forzarle cuando no quiere. Si se para, se sienta o se queda atrás, no es cabezonería. Es su forma de decirte que le cuesta.
¿Cuánto ejercicio necesita? Depende de la fase
No hay un número de minutos que sirva para todos los perros, y desconfía de quien te lo dé sin conocer al tuyo. Un perro joven con una artrosis incipiente puede tolerar mucho más que uno mayor con varias articulaciones afectadas. Precisamente para eso, un grupo internacional de veterinarios desarrolló COAST, una herramienta estandarizada para valorar en qué fase está la artrosis de un perro y así adaptar el plan a cada momento. Pregunta a tu veterinario en qué punto está el tuyo: cambia mucho lo que puedes pedirle.
Mientras tanto, en casa tienes una regla muy útil: mira cómo está al día siguiente. Si después de un paseo se levanta más rígido, cojea más o no quiere salir, la dosis de ejercicio fue excesiva. Baja la duración un par de días y vuelve a subir poco a poco. Si al día siguiente está igual o mejor, vas bien.
Y no olvides el peso. Ejercicio y peso van juntos: un estudio con perros con sobrepeso y artrosis combinó una dieta para adelgazar con dos programas de fisioterapia, uno en casa y otro más intensivo en clínica. Ambos grupos perdieron peso, y el programa intensivo pareció dar mejores resultados. Moverse ayuda a adelgazar, y cada kilo menos es carga que sus articulaciones dejan de soportar.
Fisioterapia e hidroterapia para perros con artrosis
Cuando el paseo no basta, o cuando la artrosis ya está avanzada, existe la rehabilitación veterinaria. Las guías de la AAHA consideran que la rehabilitación debería formar parte del plan de cuidado de los perros con dolor, y entre los ejercicios terapéuticos incluyen la hidroterapia. Eso sí, reconocen con honestidad que aún faltan ensayos clínicos controlados en perros que midan bien su efecto.
La hidroterapia más habitual es la cinta de correr bajo el agua: el perro camina sobre una cinta dentro de un tanque y el agua le quita parte del peso. Un estudio en perros sanos midió cómo cambia el movimiento de las patas según la altura del agua y vio que el nivel del agua modifica cuánto se doblan el codo, la rodilla o el tarso. Es decir, que la altura del agua no es un detalle: un fisioterapeuta la elige según qué articulación quiere trabajar. Por eso no es algo para improvisar en la piscina de casa, sino para hacer con un profesional.
Un buen fisioterapeuta veterinario también puede enseñarte ejercicios sencillos para casa: cambios de peso de una pata a otra, sentarse y levantarse despacio, caminar sobre superficies distintas. Pocos minutos al día que fortalecen el músculo que sujeta las articulaciones.
Movimiento, peso y nutrientes: las tres patas del cuidado diario
El ejercicio adecuado, un peso ajustado y una casa sin trampas (alfombras, rampas, una buena cama) hacen más que cualquier bote, incluido el nuestro. Si además quieres apoyar sus articulaciones desde la alimentación, conviene saber qué es un condroprotector para perros y cuándo empezar a darlo. articular motion de vevvia aporta glucosamina, condroitina, MSM, boswelia, mejillón de labio verde y membrana de huevo: nutrientes que el cartílago usa como materia prima y que contribuyen al confort articular. Es un complemento alimenticio, no un medicamento, y no sustituye ni al veterinario ni al paseo.
Ve al veterinario si… después del ejercicio cojea durante más de un día, se queja, se lame insistentemente una articulación, la notas hinchada o caliente, o cada vez aguanta menos tiempo de paseo. Antes de empezar un programa de ejercicio o de hidroterapia en un perro con artrosis, pide que lo exploren: el plan depende de qué articulaciones están afectadas y de en qué fase está.
Preguntas frecuentes
¿Es bueno que un perro con artrosis haga ejercicio?
Sí. Las guías veterinarias de manejo del dolor consideran el ejercicio moderado parte del tratamiento de la artrosis, junto al control del peso y la adaptación de la casa. Lo que conviene evitar es el ejercicio brusco, con saltos, frenazos y giros.
¿Cuánto tiempo debo pasear a mi perro con artrosis?
No hay una cifra que valga para todos: depende de la fase de la artrosis, del peso y de cómo responde tu perro. Como regla de casa, varios paseos cortos y regulares le sientan mejor que uno largo, y la mejor señal es cómo está al día siguiente. Tu veterinario puede ajustarlo.
¿Puede jugar a la pelota un perro con artrosis?
Lanzar la pelota para que corra, frene en seco y salte es de lo más exigente para unas articulaciones con artrosis. Mejor sustituirlo por juegos tranquilos: esconder premios, olfatear, buscar juguetes a ras de suelo.
¿La hidroterapia sirve para perros con artrosis?
La fisioterapia, incluida la hidroterapia, forma parte de las opciones que recomiendan las guías veterinarias, aunque los estudios en perros todavía son pocos. El agua permite mover las articulaciones cargando menos peso. Debe pautarla y supervisarla un profesional de rehabilitación veterinaria.
¿Qué hago si después del paseo cojea más?
Es una señal de que el ejercicio fue demasiado largo o intenso. Al día siguiente, reduce la duración y vuelve a subir poco a poco. Si la cojera dura más de un día o va a más, consulta con tu veterinario.
Fuentes
- Gruen ME, Lascelles BDX, Colleran E, Gottlieb A, Johnson J, Lotsikas P, Marcellin-Little D, Wright B. 2022 AAHA Pain Management Guidelines for Dogs and Cats. Journal of the American Animal Hospital Association. 2022. Ver estudio
- Cachon T, Frykman O, Innes JF, Lascelles BDX, Okumura M, Sousa P, Staffieri F, Steagall PV, Van Ryssen B. Face validity of a proposed tool for staging canine osteoarthritis: Canine OsteoArthritis Staging Tool (COAST). The Veterinary Journal. 2018. Ver estudio
- Mlacnik E, Bockstahler BA, Müller M, Tetrick MA, Nap RC, Zentek J. Effects of caloric restriction and a moderate or intense physiotherapy program for treatment of lameness in overweight dogs with osteoarthritis. Journal of the American Veterinary Medical Association. 2006. Ver estudio
- Bliss M, Terry J, Ferro de Godoy R. Limbs kinematics of dogs exercising at different water levels on the underwater treadmill. Veterinary Medicine and Science. 2022. Ver estudio

Esta guía es informativa y no sustituye la consulta con tu veterinario.

